Cena informal del jueves 29 de mayo

 

Esta fue una cena muy sencilla que hice para preparar el fin de semana. Cogí una recetas murcianas por que son muy sencillas y estan muy muy buenas. Espero que os guste.

 

ENSALADA DE ESCAROLA CON AJO Y TOMATE

  • Ingredientes

         – 1 Escarola

         - 1 tomate maduro
        - 3 dientes de ajo
        - Aceite de oliva
        - 1 limón
        - Un poco de pan dur

  •     Preparación

1-     Lavar muy bien la escarola y escurrir.

2-     Las hojas se parten pequeñas.

3-     Coger el pan duro y cortarlo en dados pequeños.

4-     Despues freír los curruscos de pan

5-     Se pueden perfumar salpicando por encima un poco de agua en la que previamente habremos machacado un par de dientes de ajo.

6-     Luego se fríen en abundante aceite bien caliente, y se reservan.

Para el aliño:

 

1-     En un bol ponemos dos dientes de ajo muy finamente picados, y un puñadito de sal semigruesa, o en escama;

2-     Después añadimos un chorrito de aceite de oliva, y con el mortero removemos procurando aplastar el ajo.

3-     Entonces añadimos más aceite, el zumo de medio limón, y batimos.

4-     Veremos cómo emulsiona hasta parecer una mahonesa cortada.

5-     En ese momento partimos un tomate bien maduro al centro, y lo estrujamos con la mano hasta que solo nos quede un amasijo de pellejos.

6-      Se bate de nuevo y

7-     se prueba para ver cómo está de sal.

 

Montar la ensalada poniendo las hojas cortadas en una ensaladera grande, rociarla con el aliño, remover bien, y adornar por la superficie con el pan frito.

 

 

CHAMPIÑÓN CON BEICON

  • Ingredientes

         - 300 g. de champiñones

         - 2 lonchas finas de bacon

         - 1 cebolla
         - 2 dientes de ajo
         - Aceite de oliva
         - Sal

 

  • Preparación

1-     Rehogar en una sartén con aceite la cebolla picada finamente.

2-     Cuando esté tierna incorporar los dientes de ajo, también muy picados, dejando que todo siga haciéndose hasta que esté ya un poco dorada.

3-     Remover de vez en cuando durante todo el proceso.

4-     Añadir los champiñones enteros ­después de limpiarlos con un trapo­ y mantener cinco minutos.

5-     Agregar el beicon y remover, sazonar y dejar hacer durante 3 minutos, hasta que veámos que bacon está hecho

 

 

TORTILLA MURCIANA

  • Ingredientes

-         1 manojo de ajos tiernos

-         Aceite de oliva

-         3 o 4 huevos

 

·        Preparación

1-     Coger un manojo de ajos tiernos y proceder a trocearlos en longitudes de unos 5cm.

2-      Después, poner a freír con aceite de oliva.

3-      Freir a fuego lento y tapar para que se hagan bien, resulten tiernos y no quemados.

4-     Antes de terminar de freír los ajos, batir 3 o 4 huevos

5-     Cuando ya tengamos los ajos en su punto echarlos, mezclando bien para evitar que queden zonas con mucho huevo y poco ajo, dejando que cuaje.

 

                                                                                                                                      Amanda

Jueves 29 mayo 2008; Planes para el fin de semana

 

  ¡Jueveeeeeeeeeeeeeeeeeees!  ¡Iujuuuuu!

 

  Hoy había quedado con los chicos en mi casa. Teníamos que preparar algo para el fin de semana. Violeta nos dejaba. Se iba a Australia en menos de una semana y teníamos que hacer algo.

 

  Paolo y yo hicimos una cena rápida para los siete. Mateo llegaba mas tarde porque trabajaba a 50 Km. de Murcia, en una ciudad preciosa llamada Cartagena. Después nos tiramos en el sofá y Violeta nos contó su nuevo proyecto. Pasaría en Australia todo junio haciendo fotografías para un reportaje por todo el país. Desde Darwin en el norte hasta Melbourne en el sur pasando por Perth al oeste y Brisbane al este. Violeta hablaba en ingles como la mismísima Reina Isabel y su RP. Se educo en un colegio bilingüe de las afueras de Murcia. Por eso estaba más emocionada de lo habitual con su viaje a Australia. Ella dice que el acento australiano en el mundo de habla inglesa es como el argentino para nosotros. Vamos que le pone a cien. Mientras nos contaba la historia llego Mateo. Carol como siempre parecía que era la novia fiel y perfecta de siempre.

 

  Después de contarnos su viaje y contagiarnos a todos la emoción, nos pusimos a darle vueltas a lo que podíamos organizar para el fin de semana, teniendo en cuenta el tiempo que teníamos para prepararlo. ¡Un día! Entonces a Sara se le ocurrió que podíamos alquilar una casa rural en medio del campo con su jardín, su piscinita, su barbacoa y preparan una pedazo de fiesta por todo lo alto. Fue un SI unánime, nos encanto la idea a todos. Solo teníamos que encontrar la casa perfecta, que no seria muy difícil por las fechas en las que estamos y comprar todo lo que necesitábamos para preparar la macro fiesta. Paolo y yo quedamos encargados de comprar la comida. Carol y Mateo de buscar la casa. Sara y Violeta comprarían las bebidas. A Paloma y Pedro les dimos vacaciones.

 

  Cerca de las doce se fueron todos. Paolo y yo nos quedamos recogiendo la mesa y metiendo las cosas en el lavavajillas. Cuando terminamos me senté en el sofá para ordenar las revistas de moda que tengo apiladas debajo de la mesa cuando Paolo me alargo la mano para ponerme en pie. Cuando se la cogí hizo un moviendo rápido tirando de mi y mi cuerpo choco contra el suyo. Empezamos a besarnos suavemente, los dedos gordos de su mano estaban sobre mis mejillas y el resto de la mano acariciaban suavemente mi cuelo y nacimiento del pelo. Empecé a excitarme y note que el también. Entonces nos dirigimos a la habitación sin dejar de besarnos. Él era el que me dirigía.

 

  Pasamos toda la noche enredados. Rozando nuestros cuerpos, Tocándonos una y otra vez, sintiéndonos el uno al otro, amándonos con toda la intensidad que es posible…

 

 

Sin duda era feliz porque Paolo estaba allí conmigo en mi casa, compartiendo mi espacio. Creo que teníamos una conversación pendiente…

                                                                                                                             Amanda

 

Miércoles 28 mayo 2008; En pleno cambio

 

 

  El miércoles me desperté antes de que sonara el despertador deseando que Paolo abriera los ojos y poder hablar de su salida de anoche.  Estuve un rato esperando pero en vista de que no sucedía lo que yo quería no tuve más remedio que ayudarlo a que se despertara. Así que di un pequeño bote en la cama y espere, pero allí no pasaba nada. Entonces decidí darle con el brazo en el cuerpo como si me estuviera dando la vuelta y espere, pero Paolo no se movía. Así que eche toda la carne en el asador, cogí cuidadosamente el despertador puse la alarma una media hora antes de la hora que debía sonar….Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin. Lo deje sonar unos tres minutos, cuando vi que Paolo se volvía hacia mí con los ojos aun pegados, alargue la mano y lo pare. Con voz ronca me dijo ¿Ya? A lo que respondí Vamos a la ducha que no quiero que se me haga tarde.

 

  Cuando terminamos el ritual de todas las mañanas como nos sobraba tiempo nos sentamos a desayunar como dios manda. Mientras bebía un sorbo de café, como quien no quiere la cosa lance la pregunta ¿A que hora llegaste anoche? No te oí llegar. Entonces después de un rato de meditación me dijo A la una y media, dos. Entonces me lance hacia la segunda pregunta ¿Que hiciste? Entonces me contó una historia de agua por su piso, peleas son fontaneros y electricistas y después como cada martes, se ve que era un ritual en su vida, había quedado con su amigo Carlos. Mientras me lo estaba contando me di cuenta que me estaba convirtiendo en una neurótica. Había vuelto a dudar de Paolo. ¿Me estaría volviendo loca? ¿Celos? No se, pero ya era la segunda vez que me sucedía y eso me preocupaba. Así fue como llegue al trabajo pensando en los cambios que mi mente estaba experimentando.

 

  Después del curro quede con Carol para que me contara. Estuvimos de picoteo por el centro de Murcia para terminar en un pequeño bar donde hacen los mejores mojitos de la ciudad. Entonces con un par de mojitos en el cuerpo Carol empezó a contarme los últimos acontecimientos acaecidos en su vida. La última vez que hablé con Carol se había quedado a dormir en casa de Gerard un par de veces. Ahora ya no solo se quedaba como mínimo dos veces por semana, sino que por primera vez ella empezaba a plantearse el futuro de su relación con Mateo. Aun no tenia las cosas claras pero la balanza se estaba empezando a inclinar ligeramente hacia Gerard.

 

  Jamás en estos tres años que conozco a Carol la había visto tan feliz, tan llena de vida, tan sincera, con tanta chispa, tan autentica. Estaba resplandeciente, despedía felicidad por los poros de su piel. Amanda voy a hacer una locura. Me ha dicho que nos vayamos a Praga el fin de semana que viene. De la forma que me lo dijo y los ojos con los que me miraba supe que lo haría, que se iría con el a Praga. Se estaba metiendo en un campo de espinas. Si realmente Gerard le había devuelto la vida a Carol. ¿Porque no dejaba a Mateo y se iba con Gerard a vivir una vida llena de felicidad? Cuando se lo pregunte me dijo Amanda por que tengo miedo. Miedo ¿a que? ¿A arriesgarlo todo a una carta y perder? Pero es que así es la vida. Un continuo arriesgarse, un elegir entre A o B, este o ese camino, por aquí o por allí, así o asao. Así es la vida. Si eliges el camino correcto “enhorabuena continúe su camino hacia la felicidad” pero si eliges el camino equivocado, no pasa nada. Cuanto dura una vida de media ¿setenta y cinco años? Pues imagínate la de veces que se coge el camino equivocado y ¿pasa algo? No ¿Por qué? Porque la vida continúa y eliges otro alternativo que te llevara al que verdaderamente te hará feliz. Yo tengo una cosa clara hay que mirar a la vida de frente, afrontarla tal cual llega e ir rodeándote de gente maravillosa por el camino.

 

  Cuando salimos del pub Carol me hizo una pregunta que solo ella puede responder Amanda, ¿Qué hago? Lo único que hice fue abrazarla muy muy fuerte. Porque aunque ella aun no era consciente se avecinaba una temporada algo complicada.

 

  A las once emprendí mi camino de vuelta a casa y me di cuenta de que iba mas feliz de lo habitual porque…porque ¡Paolo estaría allí esperándome! Me moría por darle un beso.

 

  Se ve que yo también estaba cambiando…

                                                                                                                                      Amanda

Martes 27 mayo 2008. Un día de perros

 

   El martes cuando me levante con esa cara de pocos amigos, lo que ya viene siendo habitual en mí. Me dirigí hacia el cuarto de baño como un topo con una neblina en los ojos que no me permitía ver nada y… ¡SORPRESA!…La puerta del baño estaba cerrada. ¿Qué le pasa? ¿Se ha roto? ¡¡¡Joder, que coño hago ahora!!!. Entonces al mirar al suelo vi un montón de ropa tirada, camisetas, pantalones, un par de zapatos, unas chanclas y una toalla. De repente de lo más profundo de mi mente vino un flash Paoloooo. Había olvidado por completo que ayer Paolo se había instalado en mi casa, eso si, provisionalmente…

 

   Me senté en la orilla de la cama esperando a que saliera del baño, se me hizo eterna la espera, me hacia pipi y ya no podía mas, me rulaba por la cama, cogiéndome del pelo, rascándome la barriga, me sentaba una y otra vez, cruzaba una pierna, luego la otra, miradas al despertador… mira que si a los treinta me hago pipi encima, ¡Como llegue tarde es hombre muerto! Entraba al curro a las 8 y eran las siete y cuarto y Paolo estaba encerrado en el baño con unos gemidos emulando notas musicales. Paolooooooo abre la puerta. A las siete y veinticinco abrió la puerta y me dijo ¿Me has dicho algo? Estuve a punto de matarlo pero no tenía tiempo que perder.

 

   Cuando logre entrar en el baño ya eran las siete y media. Lo primero que hice fue abrir el grifo de agua caliente y ¡horror! ¿Dónde estaba el agua caliente? ¿Paoloooooooo que coño le pasa al agua caliente? Se me olvido decírtelo anoche cuando me duche, creo que esta rota. ¿Por que? ¿Por queeeee? ¡Maldita sea! Me metí en la bañera renegando, cuando ya tenia un pie dentro calcule mal y al meter el otro pie, este topo con la pared de la bañera y entre en la bañera de cabeza. Se me había quedado un brazo debajo del cuerpo, la cara pegada a la pared interior de la bañera y los pies por lo alto. Cuando conseguí levantarme tenia todo el cuerpo dolorido, abrí el grifo del agua con tal fuerza que la alcachofa que estaba sobre los grifos, empezó a girar sobre si misma, el agua empezó salir hacia todas las direcciones, intente cogerla pero aquello parecía tener vida. Cuando conseguí dominar a la fiera y fije la alcachofa a la pared note ese chorro de agua en estado de congelación chocando contra mi cabeza y fue ahí donde quise morir. Me duche lo más rápido que pude con un dolor que me recorría de pies a cabeza bastante notable. Estaba jodida, asqueada, rabiosa, irritada, encolerizada, indignada, enfurecida, colérica y para mas INRI cuando empecé a vestirme eran las ocho menos veinte, estaba escrito que el martes 27 de mayo Amanda iba a llegar tarde al estudio.

 

   Paolo estaba sentado tranquilamente en la mesa de la cocina desayunando y no paraba contarme no se que jaleos de su piso, me estaba poniendo de los nervios. Amanda tienes que tomarte la vida con más relax. ¿Qué estaba escuchando? Le mire con cara de asesina en serie mientras intentaba dominar el pelo que se me había quedado después de esa ducha. Al final me lo tuve que recoger en una especie de moño extraño, algo poco habitual en mí ya que siempre lo llevo suelto. Apenas me maquille, un poco de base, colorete y brillo en los labios. Cuando me disponía a salir de casa me di el ultimo vistazo frente al espejo y me quede horrorizada con lo que tenia delante. Llevaba una camisa blanca metida por dentro de una falda negra de talle alto. La falda la llevaba casi por la axila y la camisa retorcida en mi cuerpo y abotonada ¡coja!, las medias oscuras con dibujos estaban retorcidas, así que las líneas rectas que dibujaban las medias, eran más bien curvas. Ese moño que me había hecho con tanto arte estaba apunto de desmoronarse y encima los tacones me estaban haciendo la puñeta. ¿Se podía pedir más? Si estaba claro que si. Porque me volví para despedirme de Paolo que aun estaba sentado en la cocina con los codos apoyados sobre la mesa y la taza de café entre las manos. Tenia la mirada clavada en mi, con una expresión entre una mezcla de felicidad y éxtasis Estas preciosa. Amanda estaría bien que me quedara. ¿Pero… ¡que coño dice!? Yo estaba a punto del suicidio y el me hablaba de…de… ¿vivir juntos?…

 

   Me acerque a el, le di un beso, hice un leve amago de decir algo pero solo me salio un hasta luego. Mire el reloj y ¡las ocho menos cinco! salí corriendo dejando la puerta de casa temblando del portazo.

 

   Así fue como empezó mi martes.

 

   Se acercaba la hora de comer y necesitaba aire fresco, hablar con alguien. Así que llame a Carol para que me hiciera olvidar un poco la tortuosa semana que estaba viviendo y ya de paso me ponía un poco al día de su relaciones. Después de una hora intentando contactar con ella por fin entre risas escuche un ¿dígame? no muy habitual. ¿Donde estas metida? Estoy intentando localizarte hace más de una hora. Amanda espera un momento. Después de unos segundos Carol se puso al teléfono. Ya, podemos hablar, dime. Entonces me pregunte, desde cuando Carol no podía hablar conmigo desde la oficina, ¿Qué estaba pasando? Cuando por fin se puso me dijo Amanda siento no haberte cogido el móvil, he tenido que ponerlo en silencio, porque…porque…estábamos…ya sabes…Gerard y yo… ¡No no no no se! ¿Se estaba volviendo todo el mundo loco? ¿En la oficina? ¿Otra vez? Tía no puedo quedar a comer me voy con Gerard a San Pedro del Pinatar a comer. ¿Por que tenía a Carol al teléfono hablándome en un tono de quinceañera enamorada diciéndome que se iba a una playa que esta a 46 Km. de Murcia a comer son su jefe-amante, o lo que sea? Tía, te llamo mañana y quedamos, ¿vale? Tengo muchas cosas que contarte. Un beso. Y sin dejarme hablar me colgó.

 

   Cuando llegue a casa no tenia ganas de nada, además aun tenia todo el cuerpo condolido del golpe de esta mañana en la bañera así que me senté en el sofá y me puse a buscar en las paginas amarillas un fontanero o alguien que me arreglara lo de la ducha y entonces vi una nota en la mesa de la televisión, la cogi y leí en alto

 

                    Amanda tienes la cena en el horno, yo he ido a mi piso

                    A ver como va, después tengo unos asuntillos que hacer.

                    Llegare tarde. Te quiero Paolo.

 

   ¿Qué asuntillos se pueden tener un martes por la noche? ¿Llegar tarde? ¿Un martes? ¿Pero… que hacia Paolo cuando no estaba conmigo? Empecé a darle vueltas a la cabeza y me di cuenta de que Paolo tenia una vida mas allá de mi y no solo nunca me había parado a pensar en ello, sino que encima me molestaba y muuuuuuuucho. Entonces otra vez me vi pensando en que la idea de vivir juntos tampoco era tan mala. Paolo solo llevaba dos días en casa y ambos habían acabado con el mismo pensamiento en mi mente… ¡vivir con el!

 

   Cuando me aburrí de esperarlo me metí en la cama a leer. Cada cinco minutos miraba el reloj, se me hizo la una de la mañana leyendo y ni rastro de Paolo. Me había dormido cuando sentí que la cama se movía. Paolo acababa de llegar y se estaba metiendo en la cama. Se inclino hacia mí para ver si estaba dormida y fue lo que vio, mis ojos estaban cerrados y los músculos los tenía paralizados. Cuando se metió por fin en la cama y se acomodo abrí un ojo y mire el reloj. Eran las dos de la mañana. Un martes… ¿a las dos?…Bua Amanda que tontería… ¡es Paolo!.

                                                                                                                                     Amanda

 

5to. Premio al Blog con Huellas 2008: Se hace camino al andar

                                                      

 

Este premio me ha llegado de una persona muy especial, Irlanda ,un hada que encontre un día por la red y de la que desde entonces no he dejado de recibir magia.

 

Este premio tiene las siguientes reglas:

 

Debes elegir a 15 Blogs – como máximo y mínimo los que desees – que consideres sean merecedores de este premio por lo el significado de su nombre, el cual es significativo conceptualmente por si mismo.

 

 

Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace a su blog para que todos lo visiten.

 

 

Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado.

 

 

Premiado y premiador, deben exhibir el enlace de: Premio al Blog con Huellas 2008 Andando se hace Camino, para que todos sepan el origen de este premio.

 

 

Exhibir estas reglas, para lo cual solo es necesario copiar hasta aquí, y luego otorgar los Premios.

 

 

Vistas las reglas entrego este premio por lo expuesto en las reglas a:

 

¡¡¡Felicidades a tod@s!!!
      Un beso.
 

Lunes 26 mayo 2008; Paolo se instala en casa…¿provisionalmente?.

 

   Amanda esta tarde me instalo en tu casa. Así fue como Paolo me despertó el lunes por la mañana.

 

   Como cualquier ser humano odio ese maldito Riiiiiiiiiiiiiiiin mañanero, ese sonido que te devuelve a la realidad de un nuevo día lleno de ajetreo, viajes de un sitio a otro, tu jefe sacándote la medula, tus compañeros metiéndote prisa para que les des un informe, llamadas, citas, mas llamadas, mas citas, clientes rabiosos, en fin, un típico día de curro.

 

   Por la noche cuando te metes en la cama, coges el despertador y te lo pones para que al menos suene cinco minutos antes de la hora X y así poder retozar un poquito más en la cama. Pero entonces llega ese primer Riiiiing… ¿ya? ¿Pero si me acabo de acostar? ¡No puede ser! Miras el despertador y piensas cinco minutitos más, cinco minutitos más. Entonces suena ese segundo y ultimo Riiiiiiin y se te hunde el mundo ¡ya son las siete de la mañana! ¡Noooooooooooooo! No volveré a acostarme nunca después de las diez, ¡lo juro!- Piensas mientras pones tu primer pie en el suelo. Con la cabeza mirando hacia abajo, el pelo revuelto en la cara, los ojos apretados, te repites una y otra vez No puede ser, no puede ser. Pero enseguida todos estos pensamientos se van cuando aparece en tu cabeza la palabra hipoteca. Así que das un blinco de la cama, mas resignada que otra cosas. Y es entonces cuando llegan los pensamientos imposibles, ojala me toque la lotería, a pesar de que no juegas en la vida, o ¿te imaginas que te llaman y te dicen: Amanda hoy no hace falta que vengas? O Ha llovido durante toda la noche y hay una inundación y no puedes salir de casa. Con todos estos pensamientos rondándote la mente, te metes en el baño y cuando sales de el todo a cambiado, tienes mucha mas energía, ¿Qué sería de nosotros sin esas duchas mañaneras? Te vistes te maquillas un poquito, te tomas tu primer café de la mañana, coges las llaves del recibidor, echas una última miradita a la cama…Ahiiii… ¿Por qué? Con lo calentita que yo estaba.

 

   Sin embargo esta mañana todo había sido diferente, ni me había despertado un rin, ni un segundo rin, ni esos pensamientos atormentaban mi mente, porque estaba ocupada con otro pensamiento mucho…no se si peor pero lo que tenía claro era que si mas peligroso. Paolo se venia a casa conmigo, ¿lo había oído bien? La verdad es que no me había enterado muy bien, solo había captado algunas palabras, agua, vecino, inundación. Así que por una vez en mi vida eche de menos mi despertar de todos lo días, hubiera dado lo que fuera por haber escuchado ese sonido.

 

   No me entere de nada en todo el día. Mi mente estaba en otro sitio. Imaginándose a Paolo llegando a mi casa con mil maletas, colocando la ropa en mi armario, llenando mi frigo con su comida, colocando todas sus cosas en mi baño, llenando la bañera de champús y otros enseres, la mesilla llena de sus cosas…

 

   Así que el lunes me invente un rollo que mi jefe se creyó y pude salir una hora antes del estudio, deseando llegar y ver como Paolo había destrozado mi hogar, mi guarida, mi rincón, mi intimidad. Sin embargo no encontré nada de lo que me había imaginado. Paolo estaba en la ducha, así que pude mirar todos los rincones de la casa y solo me encontré las llaves colgadas en la entrada, dos bolsas del super en la encimera, una pequeña maleta en la habitación aun sin abrir y la ropa que se acababa de quitar tirada sobre la cama.

 

   ¿Cómo había sido tan cruel con el? ¿Cómo había podido pensar que Paolo había hecho eso sin consultármelo antes? Y si lo había hecho, ¿Por qué me importaba tanto? Me sentía rastrera, una rata, pero que una rata, la pulga de una rata. Con lo que Paolo me había demostrado hasta ahora ¿como era capaz de ser así? No me lo merezco, soy lo peor, soy la peor. Estaba sumergida en esos pensamientos cuando la puerta del baño se abrió y apareció Paolo envuelto en bao, con una toalla de color negro atada a la cintura, un poco mas baja de lo habitual que dejaba entre ver los músculos de las caderas y tan apretadita que se le marcaba el paquete. El pecho desnudo liso, sin un pelo y con esa barriguita tan plana…

 

   Parece que todos esos malos pensamientos se esfumaron de repente. A lo mejor no era tan mala idea que Paolo se viniera a casa…a vivir conmigo…

                                                                                                                                        Amanda

 

 

 

Sábado 24 mayo 2008; La gran cena

  

   El sábado cuando conseguí abrir los ojos a eso de las cuatro de la tarde, creí que me iba a morir. La cabeza la tenía a punto de estallar, el corazón acelerado se me había trasladado a las sienes, los brazos me pesaban como el plomo, el cuerpo me dolía parecía que mil agujas se clavaban en mis piernas y muslos, ¡tenía agujetas! Cuando me incorporé de la cama ¿la cabeza me había engordado? Porque parecía que pesaba más de lo habitual. Cuando me dirigía al baño me mire en el espejo de la habitación y ¡sorpresa! Me había convertido en un muerto viviente, con los ojos hinchados y aun rojos, el pelo revuelto y enredado y la cara pálida. ¿Dónde había pasado la noche? ¿Qué tenía ante mis ojos? No me pillaba una tan gorda desde mi treinta cumpleaños. Pero todo empeoró cuando me acorde que voluntariamente había decidido que la cena de esta noche se celebraría en mi casa. Así que tenía exactamente cinco horas por delante para que se me pasara le resaca para volver a ser persona, para ducharme, arreglarme un poquito, ordenar la casa y como no, hacer la cena. Solución…Paolo.

 

   A las siete de la tarde parecía que había recuperado mi imagen habitual, parecía que la Amanda de siempre estaba de vuelta. Paolo había llegado hacía una hora dejando un rastro de perfume allá por donde pasaba. Hoy se había dejado el pelo suelto aunque estaba segura de que no tardaría mucho en recogérselo. Llevaba unos vaqueros oscuros ceñidos a al cuerpo que marcaban esos maravillosos muslos que tenía, una camiseta en tonos rosas y lilas y sus doscientas pulseras hippies en la mano. Cada vez que Paolo viajaba, se compraba de recuerdo una pulsera de cuero, de hilo, de caucho y un largo etcétera de materiales, así que llevaba siempre una muñeca muy colorida. Estaba en la cocina con su delantal puesto preparando la cena mientras yo me duchaba y me arreglaba un poquito. Después de un rato hablando de lo que podíamos hacer de cena decidimos que haríamos algo rápido de picoteo y como plato fuerte unas pizzas. Así que allí estaba Paolo en la cocina con su cara de concentración y moviéndose de un lado para otro sin parar.

 

   Como me ponía verlo en la cocina, me daban ganas de tirarme hacia el, arrancarle la ropa violentamente, entonces me cogería en peso, apartaría las cosas de la encimera con un movimiento brusco del brazo y me dejaría caer sobre ella, me desgarraría la ropa, separaría mis piernas colocándose el entre ellas, acercaría mi cuerpo hacia el suyo y empezaríamos una danza de movimientos violentos que no tendrían fin, hasta terminar con una explosión de placer. Un placer que solo Paolo sabía darme. Pero en vez de eso, lo dejaría hacer la cena mientras yo me duchaba, aparcaría mi fantasía…pero no sería por mucho tiempo.

 

   Cuando termine con mi restauración ya eran las ocho de la tarde, así que me fui a ayudar a Paolo con lo que quedaba, a veces me pregunto ¿Qué sería de mí sin Paolo? Estoy segura de que un barco a la deriva, un barco sin capitán, como una brújula sin norte, un océano sin agua, un cielo sin estrellas….Estábamos allí los dos juntos, terminando la cena, hablando, riendo, regalándonos besos, caricias, miradas. Lo quería, lo quería mucho.

 

   Meeeeeeeeeeeeck. El sonido del fono nos trajo a la realidad, la cena estaba lista pero aun teníamos que poner la mesa. Violeta acababa de llegar con una súper bolsa llena de ¡¡¡regalos!!! Seguida de Sara y… ¿Roberto? ¿Quien coño era Roberto? ¿Su amigo del sábado? Quince minutos después llegaron los felices papas Paloma y Pedro y como no Carol y Mateo llegaron los últimos y tarde, eso sí Carol iba impecable, con un vestido estampado estilo pre mama tan de moda y unos zapatos que llevaban muy poco tacón, iba monísima.

 

   Aunque por supuesto todas las miradas iban dirigidas a ¿Roberto? todas nos íbamos a la cocina cuchicheando ¿quien es este tío? ¿De donde ha salido? Hasta que en un momento de confusión Sara se vino a la cocina donde estábamos Carol, Violeta y yo. Después de volverla loca a preguntas y mientras se metía un trozo de jamón en la boca nos dijo ¿no os acordáis de el? Es el que me lleve a casa ayer, bueno esta mañana. Y cuando Carol le pregunto que hacía allí con nosotras nos dijo No se, esta tan bueno…y he tenido una mañana de sexo tan increíble que…me lo he traído para que luego se quede en casa. ¿Qué podía hacer?…Quiero repetir y paso de teléfonos…Es muy majo…supongo. Y estallo a reír ella sola en la cocina. Sara tenía el don de dejarnos a todas con la boca abierta cuando menos nos lo esperábamos.

 

   Durante la cena Violeta nos dio nuestros regalos, ¡una súper pinta de chocolate! mientras nos contaba como le había ido por Escocia y Gales y cuales eran sus próximos destinos. Partía a Australia en dos semanas. Hubo un momento que me quedé mirándolos a todos  mientras pensaba en que aparentemente éramos todos personas normales pero que dentro de cada una de nosotras había una vida llena de dudas, complejos, mentiras, enredos ¿Sería así la vida de toda la gente? ¿Con una vida cara a la galería y con otra en la intimidad?

 

   A Carol y Mateo se les veía como el primer día en que empezaron a salir, arrumacos, besos, miradas, cuchicheos al oído y un largo etcétera de carantoñas. Sin embargo, ella se acostaba con su jefe desde hacía ya un tiempo, por el que sentía un deseo incontrolable y del que se estaba colgando. Sara se veía como una mujer segura de si misma capaz de hacerle frente a todo en la vida. Sin embargo desde los veinte visitaba a Marta, su psicóloga. Era una chica frágil, vulnerable y llena de complejos. Violeta parecía la persona mas alegre del mundo, nos hacia reír constantemente, con una vida llena de misterio y aventuras. Sin embargo no tuvo más remedio que hacerse con un trabajo que la alejara de esto. Su familia le hacia la vida imposible y Vi pasó largas temporadas pidiéndonos asilo en nuestras casas huyendo de su familia. Paloma y Pedro eran la pareja modelo a ojos del mundo pero ella era una sometida a los deseos de Pedro un chico machista, celoso y egoísta. Y yo…lo mío es un misterio, el mundo me pone en bandeja la felicidad y yo la rechazo constantemente. Para todos soy una chica de treinta años, que había tenido mil vidas diferentes, que tenía un novio que la amaba sobre todas las cosas, una vida totalmente encauzada. Sin embargo la inseguridad y odio el compromiso me acompañan allá donde me dirija. Cada vez que me lo nombran me echo a temblar, ¿Tan difícil es de comprender?

 

   Estaba metida en mi mundo cuando ¡Amanda, el postre! Y volví a mirarlos mientras me levantaba de la silla y volvía a pensar que estaba rodeada de la mejor gente del mundo, mis amigos. La cena fue todo un éxito y cuando Paolo y yo nos quedamos solos por fin pude dar rienda suelta a mi fantasía de las siete de la tarde…mmm…un día completo.

                                                                                                                            Amanda

 

La cena “picoteo” del sábado que Vi volvió de Gales

 

No tuve mucho tiempo de prepararla gracias a mi salida del viernes y posterior recogida a las ocho de la mañana. Menos mal que Paolo siempre me llena el frigo y los armarios de mil cosas que yo no se ni para lo que sirven. Así que lo dejé casi todo en sus manos. La cena constó de platos al centro. Pan de ajo a la Napolitana, Risotto a la milanesa, berenjenas con queso, croquetas de arroz a la mozzarella. Calculamos y lo hicimos para diez personas, ya se sabe, es mejor que sobre que no que falte.  La verdad es que fue un menú muy sencillo pero estaba ¡delicioso!…

Ya me contareis que tal.

       Amanda

 

   PAN DE AJO A LA NAPOLOTANA

 ·        Ingredientes (4 personas)

 

-         1 tomate grande

-         2 dientes de ajo

-         Media taza de aceite de oliva

-         3 hojas de albahaca

-         4 rebanadas de pan

-         Sal

-         Pimienta

-         Orégano

 

 ·        Preparación

 

  1. Pelar el tomate y hacer un corte en forma de cruz en la base del mismo sin llegar a partirlo.
  2. Coloca el tomate en una olla con 1 taza y media de agua hirviendo, con el corte cruz hacia abajo.
  3. Mientras se cocina mezclar el aceite de oliva con el ajo morteado y los ingredientes secos.
  4. Revuelve bien fuerte la mezcla hasta que el aceite tenga pequeñas burbujas de aire.
  5. Cuando el tomate esté blando, se juntan con la mezcla de aceite y se aplastan con una cuchara.
  6. Se revuelve aplastando los pedazos grandes que van quedando.
  7. Se pica la albaca fina y se mezcla.
  8. Esta mezcla se unta generosamente en cada rebanada y se lleva al horno por 10 minutos a fuego bajo.
  9. Si se quiere dar más sabor aun, a los 5 minutos añade una rebanada fina de queso parmesano.

 

 

 

   RISOTTO A LA MILANESA

  • Ingredientes (4 personas)

-         6 vasos de caldo de carne o caldo de pollo

-         90 g de mantequilla sin sal

-         60 g de tocino picado fino

-         1 cebolla

-         500 g de arroz

-         1/2 vaso, de los de agua, de vino blanco seco

-         1/2 cucharada de hebras de azafrán

-         45 g de parmesano rallado

 

 

  • Preparación

1-     Calentar suavemente el caldo y mantenerlo caliente a fuego lento.

2-      Calentar la mitad de la manteca con el tocino en una sartén

3-      Cuando se haya derretido añadir la cebolla y saltear hasta que esté tierna.

4-      Agregar el arroz y saltear durante 3 ó 4 minutos sin dejar de remover.

5-      Verter el vino y bajar ligeramente la temperatura.

6-      Cuando el arroz haya absorbido todo el vino se le añade un cucharón de caldo y se remueve bien.

7-      Esperar hasta que el caldo se disuelva casi por completo y agregar otro cucharón sin dejar de remover.

8-      Repetir el procedimiento durante unos 15 minutos hasta que el arroz esté semicocido.

9-      Disolver el azafrán en un poco de caldo caliente y añadir a la cacerola.

10-  Agregar el resto del caldo y esperar a que cada cucharón sea absorbido antes de añadir el siguiente.

11-  Cuando el arroz esté tierno retírelo del fuego.

12-  Agregue el resto de la mantequilla y el parmesano.

 

 

  

   BERENJENAS CON QUESO

 

 

  • Ingredientes ( 4 personas)

 -         2 berenjenas

-         1 cebolla

-         1 zanahoria

-         1 tomate

-         1 pimiento verde

-         4 dientes de ajo

-         200 gr. de bacon

-         250 gr. de queso tierno que se funda bien

-         Aceite

-         Sal

-         Pimienta negra

-         Comino en polvo

 

 

  • Preparación

1-     Abrid las berenjenas por la mitad y vaciad la pulpa dejando 1/2 cm. tan solo con la piel.

2-     Calentad el horno a temperatura media.

3-     En una bandeja resistente al calor, poned las berenjenas con la parte abierta hacia arriba y envueltas por debajo con papel de aluminio de manera que se sostengan.

4-     Rociad con aceite la parte superior.

5-      Picad la pulpa de las berenjenas.

6-      Picad los dientes de ajo finamente.

7-      Lo mismo con la cebolla.

8-      Limpiad y picad finamente la zanahoria.

9-      Quitadle las semillas al pimiento verde y picadlo también.

10-   Trocead el tomate.

11-  Se fríe todo esto junto con el bacon cortado en trozos pequeños.

12-  El orden puede ser indiferente: primero el bacon con poco aceite, de modo que se fría en su propia grasa y que quede bien doradito.

13-  Sacáis el bacon de la sartén y lo reserváis en un plato aparte.

14-  A continuación, añadís mas aceite y freís los dientes de ajo.

15-  Seguidamente, añadís la cebolla, el pimiento verde y la zanahoria.

16-  Cuando ésta última empiece a reblandecerse, añadís la pulpa de las berenjenas y cuando ésta se haya deshecho, el tomate y el bacon de nuevo.

17-  Dejad que se deshaga el tomate y añadís la sal, la pimienta negra y el comino según vuestro gusto.

18-  Todo esto a fuego medio/lento.

19-  Mientras tanto, las berenjenas se habrán ido reblandeciendo en el horno (conviene vigilarlas de vez en cuando mientras se hace todo lo anterior y sacarlas si vemos que van demasiado deprisa).

20-  Si no las hemos sacado antes, lo hacemos ahora y las rellenamos.

21-  Ponemos por encima el queso cortado y lo devolvemos todo al horno que estará en posición de gratinar.

22-  Cuando el queso se haya fundido y esté dorándose es el momento de sacarlas, llevarlas a la mesa y comerlas antes de que se enfríen.

 

 

 

   CROQUETAS DE ARROZ A LA MOZZARELLA

  •  Ingredientes (4 personas)

 -  400 gr. de arroz

- 2 huevos

- 1 mozzarella
- 1 loncha de jamón cocido
- 1 taza de pan rallado
- 8 dl. de caldo
- 4 cucharadas de parmesano
- 1 cucharada de mantequilla
- Aceite
- Sal
- Pimienta

 

 

  • Preparación

1-     Funde la mantequilla en una cacerola

2-     Añade el arroz y ponlo a fuego vivo durante unos minutos.

3-      Mientras, pon a hervir el caldo con el que irás mojando poco a poco el arroz.

4-      Deja cocer 1/4 de hora hasta que reduzca el caldo y el arroz quede seco.

5-      Espolvorea el parmesano, rectifica de sal y pimienta y esparce el arroz para que se enfríe.

6-      Pica el jamón y la mozzarella.

7-      Cuando el arroz esté frío, añade un huevo batido, mézclalo bien y forma unas bolas del grosor de un huevo.

8-      Haz un agujero en cada bola, introduce el jamón y la mozzarella y vuelve a cerrarlos.

9-      Pasa las bolas por el pan rallado y fríelas en una sartén con aceite muy caliente hasta que estén bien doradas.

10-  Retíralas del fuego y pásalas por un papel absorbente para eliminar el aceite.

11-  Sirve caliente.

 

    

 

 

El ocho

 

Después de La Joven de la Perla, me apetecía algo de acción y mirando en mi “biblioteca” me encontré con este libro El ocho.

Si os soy sincera, El Ocho se escribió en el 2004 y un año después me lo compre. Todo el mundo me hablaba de el como si fuera la octava maravilla así que dije…habrá que tenerlo.

De media me puedo leer un libro al mes o cada dos meses, así que imaginaos las vueltas que le di a este. Cuando me termino un libro voy a la “biblioteca” y echo una miradita rápida sobre los que no he leído y este siempre lo pasaba, nunca me apetecía leerlo porque siempre había otro que me interesaba más.

Hasta que hace unos días me dije Amanda no podemos retrasar mas este momento…así que lo cogi sin muchas ganas y no me he despegado de el hasta hoy, que lo he terminado. Sencillamente divertido, entretenido, misterioso, de lectura fácil…

Al final todo aquel que me lo recomendó tenían razón, así que..¡¡ mil gracias!! 

Este fracmento es uno de tantos que me han gustado y en los que aparecen personajes de lo mas interesantes.

Disfruten de esta aventura.

Amanda

 

Mirelle estaba lo bastatante cerca como para ver que era un joven de extraordinaria belleza. Llevaba suelto el largo cabello castaño, que caía hasta los hombros. Los grandes ojos gris azulados, sombreados por espesas pestañas, acentuaban la palidez traslucida de su piel. La estrecha nariz romana era un tanto aguileña. Los labios, bien formados, tenían una expresión de desde cuando echo una ojeada a la ruidosa multitud y le dio la espalda.

 

 

Después lo vio ayudando a alguien baja del carruaje, una criatura hermosa de no mas de quince años, tan pálida y frágil que a Mirelle le inspiro serios temores.La niña se parecía tanto al soldado que Mirelle tuvo la seguridad de que eran hermanos, y la ternura con la que el ayudaba a su joven compañera a bajar del coche abono esta suposición. Ambos eran menudos pero bien formados. Constituían una pareja de aspecto romántico, pensó Mirelle, como el héroe y la heroína del cuento de hadas [...]

 

 

Ante estas palabras, la niña sonrió y oprimió el brazo de su hermano. Se miraron amorosamente a los ojos. Después el soldado volvió a coger la maleta y tomo las riendas del caballo mientras su hermana daba el brazo a Mirelle.

 

 

-No lo lamentéis mademoiselle-dijo la niña-.

 

 

Permitidme presentarme.Mi nombre es Maria Anna, pero mi familia me llama Elisa. Y este es mi hermano Napoleone… de la familia Buonaparte.

 

Viernes 23 Mayo 2008; El encuentro con Violeta

Después del jueves la verdad es que no estábamos de ánimo para preparar una salida y mucho menos una por la llegada de Violeta. Sara nos había dejado muy preocupadas aunque cuando nos levantamos el viernes por la mañana estaba mucho más animada, la dejamos arreglándose para ir a ver a Marta, su psicóloga. Como había pedido unos días en el trabajo la dejamos encargada de prepararlo todo y de ese modo mantendrían la mente ocupada todo el día.

 

A medio día recibí una llamada de Sara, Amanda, Vi ha llegado esta mañana a las doce, he quedado a las nueve en la plaza de Santo Domingo, en la puerta de la joyería Castañeda. Me sorprendí porque encontré a Sara realmente bien, además me había dicho que después de estar con Marta estaba preparada para una noche loca con las chicas. Me quede mucho mas tranquila después de hablar con ella. Esta chica tenía una fuerza que no era natural. En fin, tenía que darme prisa para terminar prontito y que me diera tiempo a dormir la siesta, la necesitaba.

 

Llegue a casa agotada a las seis de la tarde y me eche en el sofá. ¡Un viernes agotada! Esto parecía una broma del destino, jamás había estado tantas horas metida en el estudio un viernes, ¡esto era de locos! Dormí hasta las siete, hora en la que me sonó el despertador del móvil. Me levanté haciendo un esfuerzo descomunal y cuando me dirigía a la ducha Riiiiiiiiiiiiiiiing Riiiiiiiiiiiiiiiing. El teléfono. ¿Si? Era Carol, que ya estaba lista y venía de camino a mi casa. Miss Barbie, ¿lista? Habíamos quedado a las nueve y Carol ¿ya estaba? Ahora lo tenía claro el mundo estaba cambiando. Carol tarda de media tres horas en arreglarse, ella siempre tiene que ser la que de la nota discordante, la que nos pregunta a todas que nos vamos a poner para ella vestirse acorde a al situación. Carol era como una pequeña princesa, siempre impecable, siempre a la última. Llevaba las cosa yo creo que antes de que los diseñadores las sacaran al mercado. Así era carol, un pequeño escaparate viviente.

 

Después de muchas vueltas a mi armario ya había decidido cual sería mi conjunto de la noche. Un vestidito negro semitransparente que aun no había estrenado y que Paolo se empeño en que me comprara porque decía que estaba súper sexy con el y unos súper taconazos. Estaba empezando a maquillarme cuando sonó el timbre, Carol había llegado… Llevaba unos vaqueros oscuros, un top celeste de raso cogido al cuello con una gran lazo, unos zapatos de tacon del color de la camiseta y una cartera de mano naranja. Iba fiel a su estilo, muy a la última.

 

Mientras me maquillaba, Carol me contó los últimos sucesos con Gerard. Este seguía mandándole mensajes tiernos a los que ella contestaba con otro mensaje del mismo estilo. Cada vez que hablaba con ella estaba mas segura de que poco a poco Carol estaba pasando a otro nivel con Gerard, aquello se le estaba yendo de las manos. ¿Cómo terminaría todo esto? En fin, allí estaba sentada sobre el brazo del sofá sin parar de hablar de Gerard, bla bla bla bla bla bla.

 

A las nueve menos cuarto salimos de mi casa y mientras atravesábamos la plaza de Santo Domingo allí estaban las tres plantadas, Sara, Paloma y Violeta. En la vida hay muchos momentos buenos, pero pocos deben de serlo tanto como cuando me puedo reunir con mis chicas. Quiero tanto a mi familia murcianica que por ellas sería capaz de todo.

Violeta estaba más hippie que nunca, vestida con algo que parecían mil pañuelos colgados de su cuerpo y una súper cinta que le sujetaba su larga melena pelirroja. Sara iba impresionante con un vestido amarillo súper mini de manga corta y a Paloma le quedaba genial la maternidad, había cogido algunos kilitos desde la última vez que nos vimos, en mi treinta cumpleaños, pero estaba preciosa. Allí estábamos las guerreras de la noche preparadas par una nueva aventura.

 

Sara había reservado en un lounge bar súper fashion que no llevaba abierto ni un mes. La luz era tenue en tonos azules y morados, las paredes era oscuras, muchas lucecitas en el techo que emanaban un color dorado. Las sillas eran como huevos blancos que colgaban del techo, en las mesas había candelabros negros a juego con la cubertería y vajilla del mismo color. Reímos, gritamos, jugamos, recordamos vivencias, Violeta nos contó sus aventuras por las tierras de William Wallace. Donde había tenido un pequeño affaire con un escocés llamado Niall un bohemio y soñador de profesión recorredor de mundos. Y arreglamos nuestra quedada formal pero esta vez con chicos, sería el sábado en mi casa.

 

Después de la cena Paloma y su bebé se fueron a dormir y el resto emprendimos una larga ruta de bares, creo que no nos quedo ninguno por recorrer. Al final terminamos en un bar de Mariano rojas bailando como locas hasta las ocho de la mañana. Salimos todas del bar a las ocho como los vampiros con la cara blanca y los ojos rojos y parecía que no habíamos visto la luz del sol en años. Carol, Vi y yo pillamos un taxi a medias, Sara encontró un amigo en el que desahogarse esa noche, mas bien día o tarde, mmm, no lo se y la perdimos por la avenida tambaleándose de un lado a otro mientras con una mano sujetaba el bolso y la otra daba tirones a su amigo. Nosotras nos montamos en el taxi, primero dejó a Vi, después a Carol y por último me dejo a mi.

 

Cuando llegue a casa me bebí un baso de agua del tirón, le mandé un sms a Paolo para decirle que lo quería muucho y que era lo mejor de mi vida, ya se sabe…efectos del alcohol… Pero cuando me metí en la cama supe que era muy afortunada por tener esos cinco tesoros a mi lado.