Jueves 22 mayo 2008; La vida de Sara

 

   Había quedado con Carol a las siete de la tarde en la puerta de la universidad para ir a casa de Sara, así que salí un poco antes y me pase por un restaurante de esos que venden la famosa comida basura para comprar la cena de las tres. Habían pasado unos veinte minutos desde la hora y ni rastro de Carol, que raro. Me ponía de los nervios lo impuntual que podía llegar a ser, lo peor de todo es que mientras la esperaba, me iba poniendo de un humor de perros y en mi mente solo iba y venia todo lo que le diría cuando llegara ¡Tía llevo ya una hora aquí plantada! o ¿Dónde te has metido? o ¡Estoy harta, la próxima vez me voy sin ti! Pero todo cambiaba cuando llegaba y te ponía una excusa perfecta que no podías rebatir… Amanda lo siento, estaba con Mateo y ya sabes… ¿Qué le podía decir? ¿Que se dejara a Mateo su novio de siete años al que le pone los cuernos con su jefe para venir a mi encuentro?, después de lo que esta viviendo, no era capaz, así que le puse mi mejor sonrisa y solo pude decir ¿Qué tal estáis?

 

   De camino a casa de Sara, Carol me contó que se había quedado a dormir un par de noches en casa de Gerard. Normalmente cuando Gerard y ella tenían sus encuentros sexuales, Carol siempre volvía a dormir a su casa, pero esta semana Carol había cambiado de planes. Noté que ya no me hablaba de ello con la pasión de antes, ahora había algo más, en su mirada, en sus palabras, en sus gestos, no lo se, algo en ella había cambiado con respecto a Gerard. Cuando llegamos al portal de Sara, antes de entrar en el ascensor Carol me cogió del brazo y me dijo Amanda solo quería ver lo que sentía despertándome a su lado ¿y?…No me contesto pero, tampoco hizo falta, Carol se estaba enamorando de Gerard y se negaba a reconocerlo. Porque reconocerlo, sería quedarse desnuda ante el mundo, reconocerlo sería no dar marcha atrás.

 

   Cuando Sara nos abrió la puerta nos quedamos patidifusas, ¡casi nos da algo! La cara de Sara estaba como desencajada, deformada ¿Qué le había pasado? ¿No había dejado de llorar en un mes? ¿Pero si hace dos semanas estaba como una rosa? A la cara le acompañaba un pelo que parecía no había visto el agua en meses ¿no había ido a currar? Y el hedor que desprendía… ¡no se podía respirar! Apenas podíamos mediar palabra ante tal espectáculo ¿Era real? Tendría que pellizcarme…Nosotras estábamos acostumbradas a una Sara maquillada, arreglada, despampanante, oliendo siempre con el último perfume del momento y ¿que había pasado? ¿Otra de sus crisis? Pero esta vez se había pasado.

 

   Sara a pesar de su aspecto de mujer fatal, segura de sí misma, jovial y alocada, escondía una mujer acomplejada y maltratada por la vida. Acababa de cumplir los treinta y a su espalda llevaba una carga de una persona mucho más adulta. Había pasado momentos realmente duros a lo largo de su corta vida. El padre de Sara murió cuando ella tenía tres años, su madre rehizo su vida con un hombre que no trataba a Sara demasiado bien, su madre no podía hacer mucho porque aquel hombre tenía para todos, se crió en un ambiente que no era el mas adecuado para un niño. Cuando cumplió los 16, la madre de Sara murió en un accidente y ella se quedo con el marido de su madre con el que aguanto hasta los dieciocho. Cuando fue mayor de edad, harta del trato que recibía de aquel hombre, hizo sus maletas y se fue de casa para siempre. Lo único por lo que le dio pena dejar aquello era por su amiga Ana, su único apoyo a lo largo de aquellos años. Como no tenía dinero se fue a casa de una tía de su madre que vivía en Murcia, ellos eran Moratalla, un pueblo cercano. Lo primero que hizo al aterrizar allí fue buscar trabajo que lo compatibilizó con sus estudios.

 

   Sara había trabajado de todo, había sido camarera, vendedora a domicilio, dependienta, friega platos, camarera de planta en hoteles y un largo etcétera. En casa de su tía estuvo hasta que reunió suficiente dinero como para alquilar un piso. Se acostumbró a estar rodeada de gente, a reír, a tener ilusión, empezaba a ser feliz y parte de esa felicidad se la debe a Marta, su psicóloga. Sara se hizo a sí misma, una mujer independiente, parlanchina y con mucha maña para manejar las situaciones a su antojo. Hasta aquel momento había estado con algún chico que otro pero con ninguno había durado más de una semana, creo que no estaba preparada. Hasta que apareció Samuel.

 

   Cuando Sara cumplió los veintisiete se reencontró con Ana, su amiga de toda la vida y le ofreció su primer empleo serio en una empresa de informática. Samuel era el hijo del dueño y trabajaba para su padre mientras se preparaba unas oposiciones a controlador aéreo. Fue un flechazo. En menos de un mes se convirtieron en una pareja modelo, Samuel prácticamente vivía en casa de Sara, empezó llevándose el cepillo de dientes y terminó con un lado del armario lleno de ropa y demás enseres. Oficialmente no vivían juntos, supongo que porque ella era la que pagaba el alquiler, porque por lo demás…no había duda. Cuando Samuel aprobó la oposición al año de estar juntos, lo celebraron con un viaje a Haití donde tiraron la casa por la ventana. Así pasaron los casi tres años que duró su relación.

 

   Cuando Sara cumplió los veintinueve empezó a trabajar de relaciones públicas en el que ahora es su trabajo, se compró su preciado coche en el que pasaba más tiempo que en su casa. Por motivos de trabajo la mayor parte del tiempo la pasaba fuera. Así que el jueves 28 de febrero se fue a Valencia tenía que preparar varios eventos para diferentes discotecas. Estaba previsto que se quedara allí el fin de semana completo pero al final por malentendidos del contrato, Sara se pudo venir el sábado. Perfecto, pensó, Así le daré una sorpresa a Samuel. El problema fue que no se quien le dio la sorpresa a quien.

 

   Sara terminó el sábado a las siete de la tarde y como de Valencia a Murcia solo hay tres horas se monto en su coche y a las diez estaba abriendo el portal de su casa. Mientras iba en el ascensor se retocaba el pelo, poniendo morritos a ver cual le quedaba mejor. Llego al rellano metió la llave en la cerradura y cuando levanto la vista sintió una punzada de dolor en el pecho, era como si le acabaran de arrancar el corazón, sus ojos se llenaron de lágrimas, el bolso cayó al suelo y ella se tambaleo levemente hacia un lado. Allí sobre la encimera de la cocina Samuel estaba tirándose a Ana, su mejor amiga de la infancia.

 

   Desde aquel 30 de febrero solo habían pasado tres meses y a pesar de que la vida de Sara se había convertido en un ir y venir de hombres, con los que se lo pasaba muy muy bien. De vez en cuando le daban crisis nerviosas y sufría de ataques de ansiedad. A los ojos del mundo que la rodeaba era una mujer segura de si misma y muy valida en su trabajo, pero para nosotras la mirada de Sara ya no era la de antes, ahora era una mirada triste porque Sara había recaído en su pasado. Samuel hizo que Sara recordara todos los fantasmas de aquella vida que dejo hace ya doce largos años, su madre, su padre, el marido de su madre, las palabras de desprecio que recibió en su infancia y para colmo la única persona que había estado a su lado durante aquellos duros años, hacia dos meses que la había traicionado acostándose con el que hasta hoy ha sido el hombre se su vida.

 

   Así que allí estábamos Carol y yo, en el piso de Sara, ayudando a una amiga, bueno, Sara era algo más que una amiga, era a una hermana. Desde que llegué a Murcia Carol y Sara se habían convertido en el centro de mi vida y en mi pequeña familia murcianica. Mientras ella estaba en la ducha, Carol y yo le recogimos un poco la casa y preparamos la mesita que tiene frente a la tele con ese menú grasiento que habíamos comprado hacia ya unas horas.

 

    Esa noche dormimos las tres en su cama abrazadas y pensando que llegarían tiempos mejores, en los que Sara tomaría de nuevo las riendas de su vida y encontraría esa felicidad que tanto se merecía.

                                                                                                                                        Amanda

 

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2 comentarios to “Jueves 22 mayo 2008; La vida de Sara”

  1. La chica de ayer Says:

    Qué fantástica es la amistad! Seguro que tu amiga sale pronto del pozo!

  2. sidan Says:

    Excelente relato!
    http://www.simok.cl (sidan)


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