Martes 27 mayo 2008. Un día de perros

 

   El martes cuando me levante con esa cara de pocos amigos, lo que ya viene siendo habitual en mí. Me dirigí hacia el cuarto de baño como un topo con una neblina en los ojos que no me permitía ver nada y… ¡SORPRESA!…La puerta del baño estaba cerrada. ¿Qué le pasa? ¿Se ha roto? ¡¡¡Joder, que coño hago ahora!!!. Entonces al mirar al suelo vi un montón de ropa tirada, camisetas, pantalones, un par de zapatos, unas chanclas y una toalla. De repente de lo más profundo de mi mente vino un flash Paoloooo. Había olvidado por completo que ayer Paolo se había instalado en mi casa, eso si, provisionalmente…

 

   Me senté en la orilla de la cama esperando a que saliera del baño, se me hizo eterna la espera, me hacia pipi y ya no podía mas, me rulaba por la cama, cogiéndome del pelo, rascándome la barriga, me sentaba una y otra vez, cruzaba una pierna, luego la otra, miradas al despertador… mira que si a los treinta me hago pipi encima, ¡Como llegue tarde es hombre muerto! Entraba al curro a las 8 y eran las siete y cuarto y Paolo estaba encerrado en el baño con unos gemidos emulando notas musicales. Paolooooooo abre la puerta. A las siete y veinticinco abrió la puerta y me dijo ¿Me has dicho algo? Estuve a punto de matarlo pero no tenía tiempo que perder.

 

   Cuando logre entrar en el baño ya eran las siete y media. Lo primero que hice fue abrir el grifo de agua caliente y ¡horror! ¿Dónde estaba el agua caliente? ¿Paoloooooooo que coño le pasa al agua caliente? Se me olvido decírtelo anoche cuando me duche, creo que esta rota. ¿Por que? ¿Por queeeee? ¡Maldita sea! Me metí en la bañera renegando, cuando ya tenia un pie dentro calcule mal y al meter el otro pie, este topo con la pared de la bañera y entre en la bañera de cabeza. Se me había quedado un brazo debajo del cuerpo, la cara pegada a la pared interior de la bañera y los pies por lo alto. Cuando conseguí levantarme tenia todo el cuerpo dolorido, abrí el grifo del agua con tal fuerza que la alcachofa que estaba sobre los grifos, empezó a girar sobre si misma, el agua empezó salir hacia todas las direcciones, intente cogerla pero aquello parecía tener vida. Cuando conseguí dominar a la fiera y fije la alcachofa a la pared note ese chorro de agua en estado de congelación chocando contra mi cabeza y fue ahí donde quise morir. Me duche lo más rápido que pude con un dolor que me recorría de pies a cabeza bastante notable. Estaba jodida, asqueada, rabiosa, irritada, encolerizada, indignada, enfurecida, colérica y para mas INRI cuando empecé a vestirme eran las ocho menos veinte, estaba escrito que el martes 27 de mayo Amanda iba a llegar tarde al estudio.

 

   Paolo estaba sentado tranquilamente en la mesa de la cocina desayunando y no paraba contarme no se que jaleos de su piso, me estaba poniendo de los nervios. Amanda tienes que tomarte la vida con más relax. ¿Qué estaba escuchando? Le mire con cara de asesina en serie mientras intentaba dominar el pelo que se me había quedado después de esa ducha. Al final me lo tuve que recoger en una especie de moño extraño, algo poco habitual en mí ya que siempre lo llevo suelto. Apenas me maquille, un poco de base, colorete y brillo en los labios. Cuando me disponía a salir de casa me di el ultimo vistazo frente al espejo y me quede horrorizada con lo que tenia delante. Llevaba una camisa blanca metida por dentro de una falda negra de talle alto. La falda la llevaba casi por la axila y la camisa retorcida en mi cuerpo y abotonada ¡coja!, las medias oscuras con dibujos estaban retorcidas, así que las líneas rectas que dibujaban las medias, eran más bien curvas. Ese moño que me había hecho con tanto arte estaba apunto de desmoronarse y encima los tacones me estaban haciendo la puñeta. ¿Se podía pedir más? Si estaba claro que si. Porque me volví para despedirme de Paolo que aun estaba sentado en la cocina con los codos apoyados sobre la mesa y la taza de café entre las manos. Tenia la mirada clavada en mi, con una expresión entre una mezcla de felicidad y éxtasis Estas preciosa. Amanda estaría bien que me quedara. ¿Pero… ¡que coño dice!? Yo estaba a punto del suicidio y el me hablaba de…de… ¿vivir juntos?…

 

   Me acerque a el, le di un beso, hice un leve amago de decir algo pero solo me salio un hasta luego. Mire el reloj y ¡las ocho menos cinco! salí corriendo dejando la puerta de casa temblando del portazo.

 

   Así fue como empezó mi martes.

 

   Se acercaba la hora de comer y necesitaba aire fresco, hablar con alguien. Así que llame a Carol para que me hiciera olvidar un poco la tortuosa semana que estaba viviendo y ya de paso me ponía un poco al día de su relaciones. Después de una hora intentando contactar con ella por fin entre risas escuche un ¿dígame? no muy habitual. ¿Donde estas metida? Estoy intentando localizarte hace más de una hora. Amanda espera un momento. Después de unos segundos Carol se puso al teléfono. Ya, podemos hablar, dime. Entonces me pregunte, desde cuando Carol no podía hablar conmigo desde la oficina, ¿Qué estaba pasando? Cuando por fin se puso me dijo Amanda siento no haberte cogido el móvil, he tenido que ponerlo en silencio, porque…porque…estábamos…ya sabes…Gerard y yo… ¡No no no no se! ¿Se estaba volviendo todo el mundo loco? ¿En la oficina? ¿Otra vez? Tía no puedo quedar a comer me voy con Gerard a San Pedro del Pinatar a comer. ¿Por que tenía a Carol al teléfono hablándome en un tono de quinceañera enamorada diciéndome que se iba a una playa que esta a 46 Km. de Murcia a comer son su jefe-amante, o lo que sea? Tía, te llamo mañana y quedamos, ¿vale? Tengo muchas cosas que contarte. Un beso. Y sin dejarme hablar me colgó.

 

   Cuando llegue a casa no tenia ganas de nada, además aun tenia todo el cuerpo condolido del golpe de esta mañana en la bañera así que me senté en el sofá y me puse a buscar en las paginas amarillas un fontanero o alguien que me arreglara lo de la ducha y entonces vi una nota en la mesa de la televisión, la cogi y leí en alto

 

                    Amanda tienes la cena en el horno, yo he ido a mi piso

                    A ver como va, después tengo unos asuntillos que hacer.

                    Llegare tarde. Te quiero Paolo.

 

   ¿Qué asuntillos se pueden tener un martes por la noche? ¿Llegar tarde? ¿Un martes? ¿Pero… que hacia Paolo cuando no estaba conmigo? Empecé a darle vueltas a la cabeza y me di cuenta de que Paolo tenia una vida mas allá de mi y no solo nunca me había parado a pensar en ello, sino que encima me molestaba y muuuuuuuucho. Entonces otra vez me vi pensando en que la idea de vivir juntos tampoco era tan mala. Paolo solo llevaba dos días en casa y ambos habían acabado con el mismo pensamiento en mi mente… ¡vivir con el!

 

   Cuando me aburrí de esperarlo me metí en la cama a leer. Cada cinco minutos miraba el reloj, se me hizo la una de la mañana leyendo y ni rastro de Paolo. Me había dormido cuando sentí que la cama se movía. Paolo acababa de llegar y se estaba metiendo en la cama. Se inclino hacia mí para ver si estaba dormida y fue lo que vio, mis ojos estaban cerrados y los músculos los tenía paralizados. Cuando se metió por fin en la cama y se acomodo abrí un ojo y mire el reloj. Eran las dos de la mañana. Un martes… ¿a las dos?…Bua Amanda que tontería… ¡es Paolo!.

                                                                                                                                     Amanda

 

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4 comentarios to “Martes 27 mayo 2008. Un día de perros”

  1. La chica de ayer Says:

    Nena, el Paolo no los tiene cuadraos, los tiene triangulares!!!!!!! Qué pachorra!

  2. Martha Says:

    Jeje, bienvenida al apasionante mundo de la vida en pareja. Me ha encantado tu crónica desmelenada de la mañana, muy buena!!

  3. acoolgirl Says:

    Vaya con Paolo!! Pero si le quieres y te apetece vivir con él… es tu decisión, adelante!!

    La verdad es que tu martes fue bastante caótico… pero divertido también!!! Jajajajaj!!!

    Un besitooo

  4. eldiariodeamanda Says:

    La verdad es que llevo pensando mucho tiempo lo de vivir juntos, total mi familia no esta aqui. No tego que mudarme ni nada pero…¡me da miedooooo!.

    Muchas gracias por vuestros comentarios.

    y si, Paolo los tiene una pachorra sin igual

    Un besico,

    Amanda


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