Miércoles 28 mayo 2008; En pleno cambio

 

 

  El miércoles me desperté antes de que sonara el despertador deseando que Paolo abriera los ojos y poder hablar de su salida de anoche.  Estuve un rato esperando pero en vista de que no sucedía lo que yo quería no tuve más remedio que ayudarlo a que se despertara. Así que di un pequeño bote en la cama y espere, pero allí no pasaba nada. Entonces decidí darle con el brazo en el cuerpo como si me estuviera dando la vuelta y espere, pero Paolo no se movía. Así que eche toda la carne en el asador, cogí cuidadosamente el despertador puse la alarma una media hora antes de la hora que debía sonar….Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin. Lo deje sonar unos tres minutos, cuando vi que Paolo se volvía hacia mí con los ojos aun pegados, alargue la mano y lo pare. Con voz ronca me dijo ¿Ya? A lo que respondí Vamos a la ducha que no quiero que se me haga tarde.

 

  Cuando terminamos el ritual de todas las mañanas como nos sobraba tiempo nos sentamos a desayunar como dios manda. Mientras bebía un sorbo de café, como quien no quiere la cosa lance la pregunta ¿A que hora llegaste anoche? No te oí llegar. Entonces después de un rato de meditación me dijo A la una y media, dos. Entonces me lance hacia la segunda pregunta ¿Que hiciste? Entonces me contó una historia de agua por su piso, peleas son fontaneros y electricistas y después como cada martes, se ve que era un ritual en su vida, había quedado con su amigo Carlos. Mientras me lo estaba contando me di cuenta que me estaba convirtiendo en una neurótica. Había vuelto a dudar de Paolo. ¿Me estaría volviendo loca? ¿Celos? No se, pero ya era la segunda vez que me sucedía y eso me preocupaba. Así fue como llegue al trabajo pensando en los cambios que mi mente estaba experimentando.

 

  Después del curro quede con Carol para que me contara. Estuvimos de picoteo por el centro de Murcia para terminar en un pequeño bar donde hacen los mejores mojitos de la ciudad. Entonces con un par de mojitos en el cuerpo Carol empezó a contarme los últimos acontecimientos acaecidos en su vida. La última vez que hablé con Carol se había quedado a dormir en casa de Gerard un par de veces. Ahora ya no solo se quedaba como mínimo dos veces por semana, sino que por primera vez ella empezaba a plantearse el futuro de su relación con Mateo. Aun no tenia las cosas claras pero la balanza se estaba empezando a inclinar ligeramente hacia Gerard.

 

  Jamás en estos tres años que conozco a Carol la había visto tan feliz, tan llena de vida, tan sincera, con tanta chispa, tan autentica. Estaba resplandeciente, despedía felicidad por los poros de su piel. Amanda voy a hacer una locura. Me ha dicho que nos vayamos a Praga el fin de semana que viene. De la forma que me lo dijo y los ojos con los que me miraba supe que lo haría, que se iría con el a Praga. Se estaba metiendo en un campo de espinas. Si realmente Gerard le había devuelto la vida a Carol. ¿Porque no dejaba a Mateo y se iba con Gerard a vivir una vida llena de felicidad? Cuando se lo pregunte me dijo Amanda por que tengo miedo. Miedo ¿a que? ¿A arriesgarlo todo a una carta y perder? Pero es que así es la vida. Un continuo arriesgarse, un elegir entre A o B, este o ese camino, por aquí o por allí, así o asao. Así es la vida. Si eliges el camino correcto “enhorabuena continúe su camino hacia la felicidad” pero si eliges el camino equivocado, no pasa nada. Cuanto dura una vida de media ¿setenta y cinco años? Pues imagínate la de veces que se coge el camino equivocado y ¿pasa algo? No ¿Por qué? Porque la vida continúa y eliges otro alternativo que te llevara al que verdaderamente te hará feliz. Yo tengo una cosa clara hay que mirar a la vida de frente, afrontarla tal cual llega e ir rodeándote de gente maravillosa por el camino.

 

  Cuando salimos del pub Carol me hizo una pregunta que solo ella puede responder Amanda, ¿Qué hago? Lo único que hice fue abrazarla muy muy fuerte. Porque aunque ella aun no era consciente se avecinaba una temporada algo complicada.

 

  A las once emprendí mi camino de vuelta a casa y me di cuenta de que iba mas feliz de lo habitual porque…porque ¡Paolo estaría allí esperándome! Me moría por darle un beso.

 

  Se ve que yo también estaba cambiando…

                                                                                                                                      Amanda

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2 comentarios to “Miércoles 28 mayo 2008; En pleno cambio”

  1. La chica de ayer Says:

    Ay, que bien sienta el amor!!!!

  2. eldiariodeamanda Says:

    Siiiiiiiiiiiii
    Viva el amor!!
    que seriamos sin el?


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