Tercera Parte: Ultimo fin de semana de mayo; Un popurrí

 

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii- piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ¿Que coño es ese pito? Incorporé un poco la cabeza, encendí el interruptor y mire el reloj. Las doce y mediaaaa. Como pude me levante ¿Qué coño hacia en pelotas? Hasta las dos de la mañana recordaba todo lo que había sucedido, pero… ¿Qué paso a partir de esa hora? y… ¿Qué coño hacia en pelotas? Cuando me asome a la ventana, allí estaban Mateo y Paolo descargando el coche.

 

Todo lo rápido que se puede después de una resaca, me metí en el baño y después de observarme el careto durante un rato, me lave la cara, los dientes, me restregué mis cremitas, me sacudí un poco el pelo frente al espejo y… ¿perfecta?…bueno…casi. Salí del baño me puse la ropa interior mientras arreglaba un poco aquella leonera. Llevaba en aquella habitación menos de cinco horas y ya estaba hecho un desastre. Me vestí. Ultima miradita de puntillas al mini espejo del baño para verme completa y ¡buala! Preparada para recibir al resto de la gente sin que diera la impresión de que anoche había disfrutado de una bacanal.  

 

Muy digna me dirigí hacia la escalera, como no me era familiar, los tres primeros escalones los baje mirando al suelo. Cuando me sentí más segura levante la cabeza y tachaaaaan. Allí estaba Paolo al pie de la escalera con mis bragas en la mano ¿Son tuyas? Mientras formulaba la pregunta Mateo entraba por la puerta. ¡Pun! Subidon de calor por todo el cuerpo, creo que por unos instantes tuve fiebre. ¡Siiiii, claro que eran mías, pero que coño hacían allí! ¡En la mano de Paolo!  Mientras inventaba una respuesta coherente a aquella pregunta Buee-no mia mia. Eee-h, no seeee. Yooo Paol…aah. Llego como una aparición dicina Paloma, que se había dado cuenta de lo que acababa de suceder, me cogio de la mano y  tiro de mi mientras decía, Eh Amanda ven al coche mira lo que hemos comprado, no te lo vas a creer. Pase a la velocidad de la luz por delante de ellos. ¿Qué armasteis aquí anoche? ¿Una orgía? Me hubiera encantado responderle pero…no me acordaba de nada.

 

Violeta bajo media hora después que yo, Mateo fue a por Carol que bajo un rato después que Vi, pero a Sara tuve que sacarla de la cama a regañadientes por que eran las dos y el tal Roberto estaría a punto de llegar. A las dos y cuarto nos reunimos todos por fin.

 

Estábamos de risas en la cocina de la casa organizando la comida cuando se oyó un tímido Hola. Teniendo en cuenta que la mitad no sabia que el amigo de Sara se iba a unir a la fiesta, el silencio se apodero de todos. Roberto estaba de pie en la puerta de la casa, como si un espectro fuera, ya que con la luz de espalda al sol, solo se veía una sombra negra gigante. Agito la mano pero allí nadie se movió. De repente se abrió la puerta del baño y salio Sara que se quedo mirando el cuadro. Todos torcimos la cabeza hacia ella que nos miraba con cara de estar pensando ¡sois gilipollas! Entonces miro hacia Roberto, puso el cuerpo totalmente recto, se acomodó la ropa, le sonrió y dijo con toda naturalidad Roberto, cuanto has tardado. Y con estas palabras todos regresamos de aquel estado fantasmal en el que nos habíamos sumergido hacia ya unos minutos. Así que entre ¡Ah! Roberto, claro. Tío, no te habíamos conocido. Joder eres tu. Que tal. Que cambiado estas…Todo volvió a la normalidad pero… ¿Dónde estaba Carol? Desde que bajo de la habitación la noté inquieta, iba de un lado a otro con el móvil en la mano y de vez en cuando desaparecía. Que raro… 

 

Después de unas horas Roberto parecía uno más de nosotros. Cuando llego la hora de comer nos reunimos todos en el porche. Mientras reuníamos sillas, me di cuenta de que Carol había vuelto a desaparecer y fue cuando escuche a Mateo decir ¿Y Carol? Apenas la he visto en todo el día? Voy a buscarla. Entonces como un rayo dije Mateo déjalo, la aviso yo, y salí pitando de allí antes de que el pudiera articular palabra.

 

Mire dentro de la casa pero allí no estaba, salí al bosquecillo aquel, pero allí no había ni rastro de Carol. Entonces cruce la verja que rodea la casa, anduve un poco hasta que la vi sentada sobre una gran piedra., hablando por el móvil. Antes de que se percatara de mi presencia alcance a oír Te tengo que dejar se acerca alguien. Yo también. Muak.  Amanda, tía, que susto me has…No le deje terminar la frase. Le metí una buena bronca por lo que suponía que estaba haciendo. Su novio estaba allí, podía pillarla si seguía desapareciendo como quien no quiere la cosa para hablar con el puto móvil, cuando todos sus amigos estaban allí. ¿Qué le iba a decir? Estaba cruzando esta pequeña línea que hay entre la cordura y la locura. Cuando termine con la bronca empezó a hablar ella.

 

Me contó que la había llamado ya seis veces en lo que iba de mañana. Gerard le había dicho que quería escuchas su voz. Que no podía estar sin ella. Que se estaba volviendo loco de pensar que iba a pasar todo el fin de semana en una casa encerrada con su novio. Que harían el amor, que la tocaría, la besaría y no seria él el dueño de su cuerpo. Entonces empezaron a planear su viaje a Praga para el fin de semana. Palabras de Gerard, Carol, hecha lo justo en la maleta porque no pienso salir del hotel. Pero, lo más fuerte era la cara de imbecil que tenia Carol mientras lo contaba. Cuando termino de contarme aquella locura me dijo Si esto sigue así cuando vuelva del viaje voy a hablar con Mateo. Después de aquellas palabras me prometió que desconectaría el móvil. Pero me mintió. Las desapariciones se siguieron sucediendo a lo largo del fin de semana.

 

La sobremesa se alargó hasta las ocho de la tarde. Jugamos a las películas, contamos anécdotas cachondas…hasta terminar todos en la piscina. A eso de las cuatro de la mañana empezamos a desfilar cada uno a sus aposentos. Excepto Roberto y Sara que se quedaron en la piscina…un ratito más. Yo caí reventada aunque siempre quedan fuerzas para un buen revolcón con Paolo.

 

El domingo después de comer y de adecentar la casa un poco, salimos todos de estampida hacia Murcia. Menudos caretos.

 

Cuando llegamos Paolo y yo a casa el domingo por la tarde caímos en la cama hasta que…riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing…y vuelta a empezar.

 

                                                                                                                                              Amanda

 

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4 comentarios to “Tercera Parte: Ultimo fin de semana de mayo; Un popurrí”

  1. La chica de ayer Says:

    Nada más de leerte me da cansancio… pero que te quiten lo bailao!!!!!!!!!!!!!!

  2. eldiariodeamanda Says:

    Pues eso digo yo!!!jajajajaja.
    Ahora que el lunes…en el estudio…ni te cuento. Casi no me da algoooooo
    Un bso,
    Amanda

  3. acoolgirl Says:

    Bueno, pues a pesar del mal rollito con Carol… la cosa estuvo bien, no???

    A mi, la verdad, es que nunca me ha pasado eso de no acordarme de nada… Jajajaja!!!

    Estamos a viernes ya… a ver qué sucede este finde!!! xDDD

    Besitosss

  4. eldiariodeamanda Says:

    El finde genial…ahora, tambien te digo acolgirl que tardare un tiempo en repetirlo, porque menuda semana que me he metido a sofaaaaaaaa


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