Primer finde de junio: Un día inolvidable, 7 junio 2008

 

  El sábado cuando me desperté Paolo no estaba así que hice el ritual de todos los sábados. Levantarme y desayunar frente al televisor, sin para de hacer zapping buscando algo medianamente interesante, intento frustrado, como siempre. Apague la tele, me quede un rato en Babia y cando regrese llame a Paolo para ver que podíamos hacer. Paolo no daba señales de vida. Estábamos solos el fin de semana. Violeta estaba camino a Australia, por raro que me pareciera Sara se había ido a pasar el fin de semana a la playa con Roberto, Paloma estaba en casa embarazadísima y Carol estaba con su jefe en Praga. Así que me tocaba pensar a mi solita. Eran las nueve y media de la mañana así que…aun podíamos hacer una escapadita a alguna playita, irnos a Madrid y pasar un finde loco, pillar hotel en Valencia y meternos una juerga. No estaba segura de lo que podíamos hacer pero me apetecía acción, nada de quedarse en casa encerrados. Aunque esta claro que no siempre las cosas vienen como una desea.

 

  En estas estaba, cuando Paolo abrió la puerta. Se acerco a mí y me beso. Amanda, te he cogido el coche. ¿Dónde ha ido tan temprano? Mientras lo pensaba me salio la pregunta disparada de los labios. Nunca podría haber imaginado que detrás de una pregunta tan sencilla, se escondía la gran decisión de mi vida. ¿Dónde has ido tan temprano? A casa. Por fin han terminado. Esta misma tarde me instaloi, tengo que limpiar todo aquello. Me lo han dejado perdido.

 

  ¿Irse?¿Yaaaaaaaaaaaaa? No, no, no, no…No podía irse, ¿o si? Pero…yo ¿Qué quería? ¡buf! No se… ¿Qué hacia ahora? ¿Qué decía? Necesito tiempo, tiempo para pensar, pero… ¿pensar en que? ¿Quedarse o irse? ¿Tengo que decidir mi futuro en un segundo? ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaah!

 

  Cuando conseguí salir de este mareo psicológico de preguntas, respuestas, decisiones y consultas. Trace un plan. Tenia que convencer a Paolo de que retrasara la mudanza como fuera. Para ello tenia que meterme en el papel de niña buena mimada, tocarlo mucho y mirarlo con ojitos de cordero y así lo convencería, o al menos…eso esperaba.

Después de un buen rato encima de el, diciéndole lo que me apetecía, un sábado tranquilo los dos solitos, mientras caricias iban y caricias vienen. ¡Lo conseguí!, eso si, solo cuando le dije que el domingo le ayudaba a limpiar todo aquello.

 

  Pero… ¿esto que quería decir? Que tenia exactamente un día para pensar en ello. Era una decisión muy importante en mi vida y no quería tomarla a la ligera, ya que una vez tomada ya no había vuelta atrás.  A lo largo de mis treinta años he sido una mujer libre y eso era lo que mas me gustaba de mi vida, la libertad. A pesar de que llevaba tres años con Paolo, me daba miedo a perder mi espacio, mis momentos, mi locura, mi soledad, mi tranquilidad, mi equilibrio. Todas esas cosas que me hacen feliz.

 

  Me levante del sofá y me fui a la ducha mientras Paolo se quedo recogiendo todas sus cosas. Me metí en la ducha algo nerviosa, abrí el grifo del agua caliente, después lo regule con la fría y me acorde de aquella primera mañana que Paolo se había quedado en casa. El agua caliente no funcionaba y acabe de bruces contra la bañera pero aun así el estaba allí y me sentía protegida. Cuando el agua estaba en su punto, me metí dentro, cogi la alcachofa, levante el brazo y mientras el agua recorría mi cuerpo desnudo, me acorde del día en el que lo hicimos en la bañera, bajo los chorros de agua. Todos lo poros de mi piel se abrieron, un escalofrió recorrió mi cuerpo y una sonrisa apareció en mi rostro. Cuando salí de la ducha, me acorde de las cenas que me había preparado a lo largo de las dos semanas, de los detalles que había tenido conmigo, de cómo me cuida cuando me duele algo, el despertar con caricias y besos… Así que cuando me imagine mí día a día sin el, tome la gran decisión. Quite el bao del espejo con la mano y me mire en el Amanda, ya estas preparada.

 

  Ahora solo me quedaba idear un plan para que todo fuera maravilloso.

 

  Pasamos toda la mañana paseando por Murcia. Comimos fuera. A eso de las cinco de la tarde llegamos a casa. Siesta. Cuando nos levantamos convencí a Paolo para que fuera al súper y comprara todo lo que íbamos a necesitar el domingo para limpiar y que lo llevara a su casa. Después de un tiempo prudencial lo llamaría y le diría que se me había olvidado comprar algo. De esa manera tendría más tiempo para prepararlo todo. Por supuesto todo esto lo hice no sin antes confiscarle la llave de mi piso sin que se diera cuenta.

 

  Las horas se me pasaron volando, cuando me di cuenta ya eran las ocho y media. Mire en el periódico la farmacia de guardia más lejana. Llame a Paolo y le dije que se pasara por ella y me comprara una caja de algo que me quitara el horroroso dolor de cabeza que tenia. El plan iba a la perfección.

 

  Lo prepare todo en la mesa a la terraza. Puse un camino de color morado sobre la mesa, copas, platos, cubiertos, un centro con unas velitas, saque una botella de vino, regalo navideño. Ilumine la terraza con velas, algunas de ellas aromáticas. El ambiente era perfecto para una noche especial. La cena estaba lista.

 

  Sonó el fono, era Paolo Amanda abre, creo que he perdido las llaves. Rápidamente corrí las cortinas de la terraza para que no viera nada. Por el olor a comida que impregnaba toda la casa no me preocupe tenia excusa. Riiiiiing. Abrí la puerta y vi a un Paolo sucio, con chispotazos de pintura por los brazos, el color de la piel más oscuro de lo normal y la camisa mojada, completamente pegada a su cuerpo. Me dieron ganas de arrastrarlo a la habitación pero…me controle…cada cosa a su tiempo, pensé.

 

  Mientras se duchaba y vestía, corrí las cortinas y saque todos los primeros platos sobre la mesa. Lo deje todo preparado. Corrí la cortina de nuevo y me fui a la cocina. Estaba de espaldas al salón cuando oí ¿Cenamos fuera? Entonces me volví y…Frente a mi tenia al hombre mas guapo del planeta. ¿Cómo había sido tan idiota? Era el, Paolo el hombre con el que quería estar el resto de mi vida. Ahora ya no tenia miedos, ni dudas, ni remordimientos, ni conflictos. Ahora no, ahora sabía que Paolo era lo que yo quería.

Paolo sal a la terraza y tráeme la escalera. Cuando corrió la cortina, me miro. Después abrió la puerta de cristal que lo separaba de la terraza y enmudeció, sorprendido miro hacia a mi que estaba detrás de el con media sonrisa en la cara y con ojos juguetones. Se acerco a mi Amanda y ¿esto? ¿Es para mí? Cada día me sorprendes mas, no se que decir. Yo…Entonces me acerque a su oído y le susurre pues no digas nada que aun nos queda mucha noche.

 

  Durante la cena estuvimos más cariñosos de lo habitual. Rozándonos las manos sin querer, toqueteos por debajo de la mesa, mirándonos en silencio, hablando con las miradas. En el ambiente se respiraba felicidad y yo me sentía como en una burbuja. Me hubiera quedado allí para siempre. El y yo, para siempre.

 

  Con los ojos clavados en Paolo y una copa de cava en la mano, sentí que había llegado el momento. Me levante, aparte un poco la mesa y me senté sobre el. Le rodee con un brazo la espalda mientras con el otro daba pequeños sorbitos de cava. Entonces el empezó a besarme en el cuello. Me aparte un poco y le mire a los ojos Paolo, no quiero que te vayas de casa– le dije. Entonces bebió un poco de la copa, Ya, ni yo quiero irme. Entonces quite el brazo que lo rodeaba y le dije Y… ¿Por qué no te quedas? Arrugo la frente y puso cara de confundido, No te entiendo. Había llegado el momento de rematar la faena…Paolo, estas dos semanas que hemos pasado juntos ha sido para mi muy especial y me he dado cuenta de lo mucho que te necesito. Esta mañana cuando me has dicho que te ibas se me ha caído el mundo a los pies. Quiero que te quedes aquí en casa conmigo a vivir para siempre. ¿Qué me dices? De repente dejo su copa sobre la mesa, después me quito la mía de las manos y la dejo junto a la suya. Se me quedo mirando y aunque por un momento pensé que me iba a decir que no, puso sus manos sobre mi pelo y suevemete me acerco hacia el y me susurro al oído Ya era hora de que me lo pidieras. Así fue como nos fundimos en in largo y apasionado beso. Principio de lo que fue una larga noche de sexo.

 

  Así de sencillo fue como después de tres años de relación con Paolo por fin me decidí a vivir con el. Aunque parezca extraño para mi este paso supone mucho mas de lo que es. Jamás en mi vida he estado atada a algo, ni tan siquiera a mi familia. Siempre he sido muy independiente pero a los treinta parece que me llego mi hora. A partir de este momento, todo será nuevo para mí.

 

  El domingo lo pasamos de mudanzas además de limpiando, pintando y ordenando su casa. El día termino colgando un cartel de SE ALQUILA en la ventana de su piso.

 

  Siete de junio del 2008, una fecha que jamás olvidare. El día que le pedí a Paolo que se viniera a vivir conmigo.

 

                                                                                                                                                 Amanda

 

 

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6 comentarios to “Primer finde de junio: Un día inolvidable, 7 junio 2008”

  1. Spiderman Says:

    Una vez más me tienes prendado de sus historias 🙂 . ¡ay, (suspiro) ! ¡qué bonito es el amor! ¡cuántos sentimientos se despiertan y potencian!.
    ¡La cantidad de cosas que estamos dispuestos a hacer por conseguirlo y muchas más por mantenerlo!, ¡verdad! ;).

  2. eldiariodeamanda Says:

    Desde luego que es asi.
    Pero sin duda eso es lo chulo del amor, mi querido superheroe, todas esas cositas que despierta en nosotros, los humanoides, jeje.

    Un beso,

    Amanda

  3. acoolgirl Says:

    Niñaaa… cuanto me alegro de leer esto!! Y mas en un dia como hoy… Gracias!!

    Espero que os vaya genial juntos (estoy convencida de que si).

    Un besitooo

  4. eldiariodeamanda Says:

    Muchas graciaaaaaaaas guapisima

    Un beso

  5. Erika F. Says:

    genial!!
    ya lo verás!!
    Me he topado con este blog; y me he quedado prendada. Muy actual, muy lindo y bastante femenino!!
    chicos, nosotras las feminas tambien tenemos miedo!!

    felicidades, lo mejor para ti!

    desde México!!

  6. eldiariodeamanda Says:

    ¡Muchas gracias Erika F por tus palabras! Espero que salga todo bien aunque ahora tengo un poco de miedo, supongo que es normal.

    Y las mujeres… somos fantasticaaaaaaaaas

    Un besico,

    Amanda


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