Viernes 20 junio 2008; Marina ataca de nuevo (I Parte)

 

  Después de la noche del pre-estreno que llegue a casa a las seis de la mañana y el despertador me sonó una hora después para ir a currar. El viernes solo soñaba con que llegaran las tres de la tarde, salir del estudio, llegar a casa, tirar el bolso, soltarme el pelo, lanzar los zapatos, quitarme el vestido y tirarme en la cama hasta que el cuerpo aguantara. En ese dulce sueño estaba cuando…Amandaaaaaaaaaa, tienes una llamada.

 

A: Amanda Caro, buenos días

P: Hola nena, soy yo.

A: Holaa (voz de zorrilla juguetona)

P: ¿Qué tal la película? ¿Mucho sexo? (pues porque no quise, pensé) No te oí llegar y esta mañana no me has despertado como…siempre…

A: Jaja. Buf, la noche genial. Llegue súper tarde. Ya te contare luego.

P: ¿A que hora sales?

A: A las tres me largo, digan lo que digan.

P: Perfecto. Tienes que hacerme un favor.

A: ¿Qué pasa?

P: Esta noche he invitado a estos a casa. ¿Te importa?

A: Noooo, que va…Aunque por mi boca salían esas palabras por dentro estaba a punto del colapso…Mi cara de cansancio se convirtió en cara de asco…, el teléfono casi no se me cae de la oreja. ¿Qué le digo? “Paolo ni de coña, estoy muerta”. Yo hago siempre lo que quiero y el aguanta como un campeón. Asi que por una vez que decide montar algo ¿le digo que no?. ¡No podía!

P: Vale, he pensado en preparar una cenita y luego tomarnos unas copas. El problema es que hoy es viernes y tengo la clase de fútbol con los chicos. A si que tienes que encargarte tu de la compra.

A: Pero…

P: Antes de que digas nada. No te preocupes te he dejado la lista de todo lo que tienes que comprar en la encimera. La cena la hago yo, tú no tienes que hacer nada.

 

  Se quedo callado durante unos segundos esperando una respuesta. Pero… ¿Por qué me esta pasando esto a mi? ¿Es que no hay mas días? Yo solo quiero llegar a casa y dormir hasta que el sábado abra los ojos minimo a las tres de la tarde. Pero… no tengo que preocuparme, porque el me ha dejado una puta lista de la compra en la encimera y yo solo tengo que salir del trabajo, llegar a casa, coger la lista, irme al súper, volver a casa cargada como un burro, colocar cada cosa en su sitio, ducharme, arreglarme y poner cara de felicidad delante de la zorra de gran Marina Por cierto, ¿iba?

 

A: Ok. Me paso por el súper y lo compro todo. Entonces tome aire, cruce los dedos y… ¡Ah! ¿Quién viene?

P: Pues Rafa, Martín, Carlos, Jose, Marina y Lola

 

  ¡Aja! Que raro que ella se perdiera alguna. No quiero parecer una perra en celo pero Marina es la ex novia de Paolo.Hasta aquí ningún problema, si ella no lo acosara.

 

  Cuando conocí a Paolo, ellos habian terminado hacia unos seis meses pero a pesar de ello, Marina lo seguía llamando, mandándole mensajes, etc. Si, lo se, eran amigos…y no debía preocuparme pero… ella lo acosaba. Siempre estaba Paolo estoy mal, necesito hablar contigo, Paolo, vente a casa, no me encuentro bien, Paolo necesito un consejo, Paolo te vienes de compras. Siempre Paolo por aquí, Paolo por aca…

 

  Bueno y si hablo del acoso físico, apaga y vámonos. Todo el rato encima de el, tocándole la cara, apoyándose en su hombro, poniéndole morritos, mirándolo con ojitos de zorrilla y de eso entiendo algo, que si te cojo la mano para enseñarte algo, que si me rio y te toco….

 

  Por otro lado, a mi a penas me habla, intenta apartarme, me mira con cara de te perdono la vida. Un día que estaba hasta el…moño de la actitud de Marina, ya no aguantaba mas, si seguía callada podía reventar, cogi a Paolo y se lo dije y ¿que me contesto?. Amanda por que estuviéramos saliendo no quiere decir que aun le guste, han pasado ya tres años. No veas cosas donde no hay. Es una chica muy tímida y nos llevamos muy bien, es normal que me llame. Además es muy cariñosa y lo sabes. No tienes que preocuparte de nada. No te pongas celosa.

 

  ¿Yo celosa? Jaaaaaa. ¡Ni de coña! Esta claro que Paolo tiene éxito con las chicas y a mi me preocupa que hable con ellas, no. Que salga y se recoja a las mil, no. Que llame a compañeras o amigas, no. Que quede con ellas, no. Que coma con alguna, no NO, NO y NO. Marina es diferente, se lo noto. No tengo de que preocuparme, porque Paolo no va a hacer nada, confió en el (y si hace algo…el se lo pierde). Lo que me fastidia es que ella traspasa la línea, va mas allá, haciéndose pasar por una pobre desgraciada y a mí dejándome como a una loca con paranoias.

 

  En fin, que después de colgar el teléfono, respire profundamente y me dije Amanda, vamos a darle una oportunidad a la zorra buena Marina. Empecemos de cero, sin paranoias. Tú y ella, ella y tú.

 

  Al final salí del estudio a las cuatro y media y empecé la operación compra. Cuando llegue a casa, estaba agotada, las ojeras me llegaban al suelo, me costaba mantener los ojos abiertos, el sudor recorría mi cuerpo, estaba sedienta, no podía dar un paso más. Después de colocarlo todo, mire el reloj, las seis y media. Aun tenía un rato para echarme un sueño, asi que sin pensarmelo ni dos veces, me eche un poco de agua por la cara, me quite los zapatos y me tire al sofá.

 

  Amanda, Amanda, Amanda….

 

  ¿Qué? ¿Qué? ¿Que pasa? Me desperté sobresaltada, con el corazón agitado. Paolo llevaba un rato en el piso, el suficiente para tenerlo casi todo preparado. Había llegado a las siete, había recogido la casa, se había duchado, y había preparado la cena, le quedaba el último toque para terminarla. Amanda, son las ocho y media. Tienes que levantarte, hemos quedado a las diez. Mi cara empezó a esbozar una expresión de joooooooo, cuando Paolo se abalanzo sobre mí y me dio un laaaaaargo beso. Cuando intento separarse le agarre fuerte del cuello y lo acerque otra vez a mi, puse esos ojos de zorrilla que tanto me gustan. El me miro y me siguió el juego.  Mmm, empecé a disfrutar de ese olor que desprende su cuerpo, suficiente para revolucionar todas mis hormonas, abrir los poros de mi piel, hacerme sentir única, necesitar de su cuerpo, ansiar tenerlo dentro de mi, rápido sin necesidad de nada mas.  El y yo, su cuerpo contra el mió, sentir su aliento, sus caricias y esa sensación de libertad que tanto me gustaba…

Después de nuestro revolcón, mi cuerpo me pedía mas, uno mas, lo necesitaba…y…Meeeeeeeeek.

 

  El fono, que oportuno. Paolo se levanto como un rayo y yo me incorpore en el sofá. ¿Si?, Buenas, sube. Entonces le pregunte ¿Quién es? ¡Aun falta media hora! Me hubiera gustado no saber la respuesta…Marina. Que casualidad, la zorra buena de Marina, jodiendo con su puntualidad como siempre. Amanda, respira hondo, no pasa nada. Vamos a darle una oportunidad.

 

  Antes de que entrara, yo ya me había metido en la ducha…lo de darle una oportunidad podía esperar…

                                                                                                              Amanda

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